Bolt, corre más rápido comiendo comida rápida

Bolt, corre más rápido comiendo comida rápida

Usain llegó a consumir 100 “nuggets” al día, además de papas fritas y pastel de manzana. “Ahora, comer verduras es un gran sacrificio”, dice.

Comida rápida y marcas rapidísimas. Alimentación basura y registros y títulos de oro, las más veloces de la historia en 100 (9s58) y 200 metros (19s19). Usain Bolt tenía una dieta teóricamente poco recomendable para un deportista y más para uno de altísimo nivel: algunas alitas de pollo fritas y nuggets en cantidades casi industriales.

Los expertos en dieta que lo controlan lo han convencido de que no podía seguir por ese camino y han conseguido, según propia declaración del jamaicano, que se alimente más racionalmente: verduras para comer y algo de carne para cenar, alternando pollo, cerdo y ternera. Todo ello acompañado con arroz o pasta “Comer verduras es para mí un enorme sacrificio”, ha dicho el mejor atleta de la historia.

Sin embargo, esta comida sana no le ha permitido correr más rápido que antes. En 2015 hizo marcas de 9s79 en 100 y de 19s55 en 200, en todo caso… aunque lógicamente influye el hecho de que tiene ya 29 años. Sin embargo, competitivamente sus armas siguen afiladas: campeón mundial el pasado año en las dos pruebas de velocidad, además del 4×100 metros.

El máximo de la alimentación desaconsejable lo alcanzó en los Juegos Olímpicos de Pekín, cuando, según ha escrito en su biografía Faster than Lightning (Más rápido que el Relámpago) confiesa que desayunaba 40 nuggets, comía 20 y cenaba 40, a los que añadía papas fritas y pastel de manzana. Terrible… pero fue tres veces campeón olímpico con marcas deslumbrantes.

Sólo en nuggets las calorías llegaban a 4.700 diarias, sin contar la salsa dulce con que los acompañaba y la bebida que pudiera tomar, que en todo caso no era mucha, porque, según explica Bolt, sólo bebe cuando realmente tiene sed.

De pequeño era un incondicional del ñame, un tubérculo muy popular en Jamaica, semejante a la papa, con alto poder calórico. Puma, la empresa que lo viste, lo calza y lo patrocina, diseñó unas zapatillas especiales, hechas a medida, con el color de ese producto.

Bolt también ha confesado algunos efectos secundarios de esa dieta loca de sus años más gloriosos: le producía insomnio y pasaba gran parte de la noche jugando a la play o viendo vídeos. Y al día siguiente no estaba plenamente en forma para entrenarse.

Bolt ha reconducido su alimentación y en los Juegos de Río aspira a ganar de nuevo en 100, 200 y 4×100 metros, como ya hizo en Pekín 2008 y en Londres 2012. Pero esta vez a base de verduras, ese sacrificio.

 

 

 

Fuente: Diario As

 

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