#CrónicasMaratonianas: Pasó el Maratón de Buenos Aires

#CrónicasMaratonianas: Pasó el Maratón de Buenos Aires

Nuestro colaborador Eduardo Barrionuevo de Historias Deportivas, nos deja sus sensaciones luego de su participación en el Maratón de Buenos Aires.

PASÓ EL MARATÓN DE BUENOS AIRES

El mejor momento para hacer un resumen de lo vivido es cuando está muy fresco. Tanto que las piernas aún no responden como deben y el cuerpo siente el desgaste. Estando así me siento a escribir.

Los relojes empezaron a sonar a las 4 de la mañana en la mayoría de las casas runner. Desayunar con lo habitual para los días de carrera, vestirse con la ropa que quedo preparada la noche anterior y salir a la búsqueda del gran objetivo. Había que llegar al lugar de encuentro de la gran cita en tu auto o en el de tu novio/a o el de un amigo o hasta caminando. La cuestión era llegar antes de las siete de la mañana.

Y, una vez terminados los trabajos precompetitivos, a ponerse detrás de la línea de ensueño. Para muchos fue su primera vez en la largada, donde empiezan a dudar aunque hayan trabajo a conciencia los últimos meses. Igualmente la presencia de la madre de todas las distancias asusta también a los experimentados.
¡Arrancamos! La adrenalina logró que casi todos salgamos a una velocidad que no íbamos a poder mantener. Cosa que en el trayecto nos fue pasando factura. Los kilómetros empezaron a pasar y los puestos de hidratación fueron apareciendo desde el  5. Agua y Powerade en grandes cantidades saciaron la sed de todos. Lo que no estaba pensado que además de la entrega de bebidas iba a haber palabras de aliento de los colaboradores. Hablando de lo que fue el ánimo recibido, el público que estuvo presente en todo el trayecto lleno de color una gran fiesta. El color amarillo de los brasileros se hizo notar en muchos tramos de la carrera. Música, comparsas, locutores, drones y fotógrafos no se quedaron atrás. Todo el  aliento vino muy bien a más de 9000 fondistas.

El recorrido se portó de una manera increíble. La versión 2018 contó con 500 metros de desnivel acumulado. Para que se entienda más, tuvo el doble de cuestas que la versión anterior. “La cuesta de Cerrito”; “La subida de Casa Rosada”; “La 25 de Mayo en su arranque y luego de la vuelta por la boca”; “La autopista Illia”. Grandes pruebas que puso el Maratón para defenderse de ser vencida.

Se corrió, sí. Se caminó, también. Hubo caídas, muchísimas. Ambulancias levantando corredores desmayados, también. Todos los condimentos de una gran prueba. Pero lo más importante… fue vencerla aunque sea en una pierna, sin aire o apoyado en otro.
Muchos de los que llegaron al km 42 se dieron el gusto de olvidarse de los dolores y volar los 195 metros que se realizan con lágrimas en los ojos. Cruzada esa línea de llegada, donde varios ganaron la categoría de MARATONISTA, todo fue una fiesta. Abrazos con los conocidos y con los no tanto. Tirarse al pasto a descansar y meditar un minuto en el logro recién logrado fue lo más visto.

Se venció a la distancia más buscada, ahora a disfrutar de lo conseguido.

Foto: Fotorun para Asociación Ñandú.

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