Volver a entrenar después del receso vacacional: pretemporada, trabajos de técnica y fortalecimiento


Comienza un nuevo ciclo de entrenamiento tras las vacaciones de verano y los atletas deben ordenarse definiendo sus objetivos personales. Oscar “Indio” Cortínez explica cuál es la mejor manera de acomodar el desfasaje que se produce entre el estado de forma en que se terminó el año y post vacacional.

Un atleta suele tardar una, dos y hasta tres semanas para que su cuerpo se acomode y vuelva a sentirse en línea. La clave está en no desesperarse por lo que se perdió en el verano y aprovechar estas fechas para dedicarle tiempo y atención a todo lo que durante el año posterga ya que otras obligaciones priman. Es el momento ideal para hacer los controles médicos necesarios e, incluso, para entrenar todo aquello que más cuesta. La técnica de carrera, los ejercicios de pliometría y el gimnasio son tres de pilares que no deberían descuidarse en la pretemporada y que van a sentar las bases para optimizar el rendimiento anual.

El papel del entrenador es importantísimo a la hora de leer la condición aeróbica del atleta. En los running teams suele generarse una empatía entre los corredores que los lleva a querer entrenar juntos a pesar de estar en distintos estados de gorma. La clave está en que el entrenador sepa orientar a los atletas utilizando como parámetro las pulsaciones de los mismos. No debe confundirse el entrenar con “aguantar el entrenamiento”. Muchas veces, por querer mantener el ritmo de entrenamiento de un compañero, se paga un costo muy alto que hace que después sea imposible transferir lo entrenado a las competencias debido al cansancio excesivo. Por este motivo es importante medir las pulsaciones no solamente al completar la pasada o el trote sino al minuto de haberla finalizado y a los tres minutos. Este dato permite evaluar la recuperación y el descanso que se precisa para que, al realizar el rodaje del día siguiente, puedan mantenerse los pulsos por debajo de 140.

En la pretemporada se tienen que entrenar las malas sensaciones típicas que suele sufrir el corredor para que después, durante la competencia, el organismo sepa cómo lidiar con ellas y no replegarse ante la incomodidad. Las bases son la pliometría, el gimnasio, la técnica de carrera y la movilidad articular del tren superior para que el gesto al correr sea más normal y suelto, que se complemente con el tren inferior.

Manolo Rivera solía decir que el corredor era como un lápiz nuevo: no importaba como lo apoyara, iba a escribir igual. Pero si quería que escribiera bien, había que sacarle punta. Con un corredor pasaba lo mismo, de cualquier modo iba a correr, pero para “sacarle punta” a un corredor, era necesario que entrenara correctamente, que comiera lo que correspondiera en el momento indicado, que usara la ropa adecuada, que controlara su salud con los profesionales recomendados, etc. Todo ese combo era lo que garantizaba que el entrenamiento fuera el óptimo.

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