Falleció Ed Whitlock, el maratonista al que no le pasaban los años

Falleció Ed Whitlock, el maratonista al que no le pasaban los años

Ed Whitlock, el hombre que obligó a que el mundo del atletismo se replanteara muchos del conceptos básicos del maratón y de la resistencia física asociada a la edad, ha fallecido a los 86 años de edad en Toronto, donde residía. En 2003, a los 72 años de edad, fue el primer hombre en correr un maratón en menos de tres horas (2.59:10), y después bajó sucesivamente las plusmarcas en los grupos de edad de más de 75, 80 y 85 años, tanto en maratón como en medio maratón y cinco kilómetros.

A los 85 años Ed culminaba el Maratón de Toronto con nuevo Récord Mundial para la edad (3h56’33”) – Foto: Todd Fraser/Canada Running Series)

El pasado mes de octubre, a los 85 años, corrió el maratón de Toronto en 3h56’33”. Fue el primero en bajar de cuatro horas a esa edad. Entre sus tiempos, 2h54’48” a los 73 años -también primero en bajar de tres horas a esa edad- o 3h04’53” a los 83. En medio maratón su marca a los 85 años fue de 1h50’47” y no subió de 1h30′ hasta los 78 años. Y también fue mediofondista: batió el récord del mundo de 1.500 metros para mayores de 80 años con 5’48”98 en 2011 (tiempo, por cierto, superado por el español Manuel Alonso con 5’47”35 el pasado verano) y el de la milla.

Y Ed realizó todas esas gestas sin mayores alharacas: No llevaba un entrenamiento sofisticado. Simplemente corría, o como él decía, paseaba a paso vivo. Curiosamente siempre lo hacía en el mismo lugar: en torno al cementerio de Milton, su lugar de residencia, próximo a Toronto. Tampoco por ninguna razón oculta: porque allí podía estar solo, concentrado, sin encontrar obstáculos ni acelerarse inconscientemente como le sucedía cuando corría en otros lugares, y además estaba cerca de casa.

Acabado el entrenamiento llevaba una vida familiar y de relación totalmente normal. Tampoco cuidaba en exceso su alimentación, salvo para mantener un peso correcto y en cuanto a calzado, con zapatillas usadas. Un sólo dato físico llamaba en él la atención: su capacidad aeróbica era la propia de una persona de 30 años.

Corría, eso sí, con constancia. Todos los días de la semana desde que cumplió 65 años. Primero tres horas y luego bajó hasta las dos y media. Más de 7.000 kilómetros al año.

Whitlock fue atleta en su juventud. Modesto, aunque competente: 4’31” minutos en la milla y un triunfo en cross en el que dejó atrás a Gordon Pirie. A los 40 años volvió a competir en mediofondo, en la categoría de veteranos, y finalmente se pasó al maratón tras su jubilación, animado por sus hijos. Todo ello con naturalidad. No se consideraba un modelo pese a que la admiración hacia él crecía al ritmo de la aparición de sus registros. Pero sí había millones de atletas populares que le tenian por tal. Él lo vivía con la misma naturalidad con la que corrió. Descanse en paz.

 

 

 

Fuente: Marca
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