Yipsi Moreno “cuelga” las zapatillas

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Foto: IAAF

La atleta cubana, especializada en el lanzamiento de martillo, confirmó ayer en su tierra natal su retirada de la alta competición, protagonizando la gala-homenaje al 110º aniversario de la práctica del atletismo en el país caribeño.

La Furia de Agramontese va con numerosas condecoraciones deportivas, destacando en su palmarés tres oros mundiales y dos medallas olímpicas.

 

Una fina martillista
Nacida en Camagüey, provincia situada en el oeste de la isla, Yipsi se dio a conocer cuando a los 21 años ganó su primer mundial, en Edmonton 2001, título que retuvo en París 2003 y Helsinki 2005. Lo cedió en Osaka 2007 por apenas dos centímetros.

En Juegos Olímpicos conquistó dos preseas de plata, en Atenas 2004 y Pekín 2008, y fue tres veces monarca de Juegos Panamericanos, la última en Guadalajara, México, donde se impuso con una plusmarca de 75.62 metros.

Fue una competidora de técnica fina, pero que marcó diferencia con su personalidad. En el atletismo la recuerdan como una mujer dulce transformada en fiera cuando entraba a la jaula de lanzamientos, desde donde envió el martillo a más de 70 metros en más de 140 ocasiones.

En estadios llenos de espectadores que solían prestar más atención a las carreras de pista, la cubana provocó que todos voltearan a su jaula donde se convertía en una posesa, obsesionada con enviar el martillo lo más lejos posible.

Una ceremonia precedía sus hazañas y ponía nerviosas a las contrarias. Entraba sobria al círculo, hacía unos gestos con el codo y la muñeca derecha como para imitar las vueltas de su implemento y concentrada emprendía unos giros de impulso que terminaban con un grito de muchos decibelios mientras el martillo tomaba altura.

Una vez terminada la competencia, Yipsi regresaba a su semilla y volvía a ser la chica nacida en una casa humilde en Camagüey, buena bailadora de casino, y con fama de asumir la amistad como una especie de sacerdocio al cual era importante dedicarle tiempo.

Un físico granítico le ayudó a Moreno a soportar los entrenamientos duros y su buena técnica le permitió encontrar atajos hacia las medallas, pero fue su obsesión por superarse a sí misma la que le permitió marcar diferencias y ser la mejor del mundo.

Pudo llegar en buena forma a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, pero Yipsi Moreno pertenece a la raza de los deportistas inconformes. Sospecha que sus registros ya no van a acercarse a 76,62 metros, su mejor marca implantada en 2008, y lo ha interpretado como la señal para postrarse ante el único rival ante el cual no ha puesto resistencia, el paso del tiempo.

“He tenido una vida bonita”, sentenció este fin de semana en La Habana.

 

Fuente: Marca.es

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