Ezequiel Brahim: volver a correr, volver a soñar

ESon muchas las personas que afirman que su historia de vida puede compararse con el desarrollo de un maratón. Atraviesan momentos complicados donde es necesario arremeter e ir para adelante. Son esas las decisiones que los ayudan a luchar en pos de lograr lo que sea que se propongan.

Ezequiel Brahim, no es la excepción. El atleta argentino de 31 años, comenzó a entrenar fuerte hace apenas cuatro años, pero hace ya dos que pertenece a lo que se conoce como el “segundo pelotón”. Sin embargo, su historia con el atletismo se remonta a 1996 donde, por herencia familiar, comenzó a correr. Su tía fue la primera maratonista de Lobos, su ciudad natal, y con ella comenzó a interesarse por la disciplina, acompañándola durante algunos tramos de sus entrenamientos, los suficientes como darse cuenta de que le gustaba mucho correr. Al poco tiempo, comenzó a ir a un entrenador por recomendación de su propia tía. Era un joven con condiciones y por eso participó de varias competencias e, incluso, ganó una medalla de plata en los Juegos Bonaerenses en Mar del Plata.
Ezequiel

Si bien su contextura física siempre fue la óptima para un atleta: flaco, liviano y fibroso, en un momento Ezequiel llegó a pesar cerca de 90kg. Fue alrededor a los 25 años: “Dejar de ser el flaco, fue pesado”. El ascenso de peso fue gradual: “me fui acostumbrando. Muchas veces lo que creemos que son problemas externos, en realidad, son internos: el trabajo y el stress; a los 25 años ya no tenía el mismo metabolismo. Siempre sentía que podía volver a mi estado ideal. Llegó un momento en que me detuve un minuto y me dí cuenta de que no podía volver”.
Le costó mucho decidir buscar ayuda en una nutricionista. Hasta llegó a sentarse con un cirujano plástico para hacerse una lipoaspiración. Afortunadamente, la nutricionista fue quien lo orientó y empezó a correr. Al principio sin ganas, solamente para tratar de bajar de peso. El objetivo era salir, sí o sí, dos veces por semana. No importaba qué días fuera. Había que cumplir con esa meta. Se preocupaba porque a los 15 años corría los 1.000 mts en 2’49” y, a los 25 veía como algo imposible volver a lograrlo.
10846421_10152862986083376_2504528143241781092_nEl estímulo pasó de dos veces por semana a tres. Como fuera, tenía que cumplir esas tres salidas: “A veces pensaba, si durante cinco semanas pude salir los tres días ¿por qué ésta no voy a poder?. Le dije a Ezequiel (Morales), mi entrenador, que mi objetivo era correr tres veces por semana, durante un año. Quería correr con mis amigos, aunque corrieran lento. No quería competir. Quería divertirme, que mi plan fuera más entretenido que lo que venía haciendo. Él me fue llevando inteligentemente hasta que un día llevé a mi novia a una carrera exclusiva de mujeres. Ahí descubrí el running. Era muy distinto a lo que había conocido en 1996”.
Su novia quedó enganchada con la actividad tras la que fue su primer carrera y al mes se anotaron en la carrera del agua. Fueron 6km corridos con toda la inexperiencia: “corrí con un pantalón de basquet”, recuerda. Para esa época:“ya se acercaba el invierno y empecé a pensar en hacer dos estímulos corriendo y dos de natación, para no sufrir tanto el frío. Finalmente decidí que debían ser cuatro sesiones de running”. Esos cuatro días, pasaron a ser cinco y, a fines de 2011, ya eran seis.
10424296_758140844260958_7236529426196325401_n“En las primeras carreras que corrí, iba pensando en abandonar, creía que no me iba a dar el físico. No estaba acostumbrado a ir al límite. Cuando terminé la FILA, pensé que nunca más iba a correr. En el kilómetro 3, me enganché con las mujeres de punta y me iba diciendo ‘Uno más, uno más’. Terminé con seis mujeres y dije que no iba a correr más. En la primavera de 2012, conocí la pista y me quedé con ella. Debuté en 10.000 mts con 33:50 y al mes y medio logré hacer 33:16. Hoy en día, el registro es de 31:34”
Aquel atleta que a duras penas corría 6km los lunes y los viernes, hoy siente que todos podemos mejorar día a día; la clave está en no conformarnos nunca. Esa es la manera en que Ezequiel supera el “maratón” de la vida. Al igual que en la pista de tartán, lo que importa no es el puesto sino cuánto uno mejora con respecto a su mejor versión pasada.
El audio completo, aquí

*La foto de portada es de Nancy Gacitua para I love runn
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