Vos, ¿por qué corrés?

Carla Czudnowsky, en su columna de cada jueves parte del interrogante tan escuchado: ¿por qué corremos? y analiza cómo esto va resignificándose año a año, mes a mes y día a día.

Los corredores, digámoslo, solemos ser bastante intensos y  acelerados, al punto de pasar por alto, muchas veces, cuestiones básicas como preguntarnos por qué elegimos correr.

Reconozcámoslo de una vez:en la comunidad runner (quizás no todos) tenemos bastante temperamento, muchos corredores tienen personalidades arrolladoras, unos cuantos pueden ser bastante atropellados yyyyyy….. Somos ansiosos…sisisisi, ansiosos. ¡Sí, vos! ¡No mires para otro lado!  Queremos resultados y los queremos ya.

Yo sufrí dos lesiones que casi me dejan fuera de carrera para siempre: fractura por estress en la cadera derecha y un año después en la cadera izquierda. ¡Un amor!

Pasé meses con muletas, y cuando pude conseguir un entrenador que se atreviera a tomar mi caso,  pasé un año reahabilitando, nadando y haciendo fierros con mi valiente maestro Maick Jhon Herman. Trabajé muy duro hasta que un buen día volví a correr, casi con desesperación. Quería estar lista, entrenada, bajar mis tiempos de antes de romperme…

Me acuerdo que un día corriendo, mientras hablaba de las carreras que quería correr y los tiempos que pensaba “meter” y de todo tiempo que había perdido (estaba sacada), mi entrenador Maick, silencioso, fiel a su estilo,  me miró y me dijo: “Carla, decime, vos: ¿por qué corrés?” Se las hago corta: años de terapia después puedo ensayar varias respuestas posibles y ciertas. Con el correr del tiempo me sigo haciendo esa pregunta y siempre tengo más respuestas, otras distintas, nuevas. Igual, ninguna de ellas se asimila ni por lejos a las de respuestas de Kayla Montgomery.

Kayla es una de las mejores corredoras de larga distancia de EEUU. Kayla tiene esclerósis múltiple. A los 14 años era una gran jugadora de fútbol a punto de comenzar su primer año en un Instituto de Winston-Salem. Un día se desplomó y cayó al suelo, sintiendo un hormigueo en los pies. El diagnóstico fue devastador: una esclerosis múltiple muy agresiva que la tuvo postrada, sin sentir nada de caderas para abajo, durante 8 meses.

El tiempo, la medicación y la rehabilitación hicieron posible que pudiese sentir de nuevo sus piernas y decidió dedicarse a correr. ¿Quién es realmente Kayla cuando pisa la pista? ¿En que la convierte correr? y, lo más conmovedor de todo: ¿Por qué corre Kayla? (agarráte unas carilinas porque vas a llorar)

Correr me hace sentir normal. Es difícil vivir con una enfermedad en la que tu cuerpo se pone en tu contra. Cuando corro siento que estoy luchando contra él. Me siento segura de mí misma“.

Probablemente muchos de nosotros no tengamos que sortear ni la centésima parte de los obstáculos que sortea esta niña. Aún así, díganme si no se sienten profundamente identificados en las sensaciones y los motivos por los cuales corre. Quizás a ustedes les pase como a mí, quizás somos muchos los que nos sentimos seguros de nosotros mismos cuando corremos. Muchas veces yo también siento que estoy “luchando contra algo” en mis pasadas. Luchamos contra fantasmas, contra nuestra angustia, contra nuestros problemas y dificultades.

Sin dudas creo que este es un buen momento, asique… ¡Ey, ahí, donde sea que estés, pará un momento y preguntate: “Vos, ¿por qué corrés?”

Esta nota fue publicada originariamente en carlitacz.com

El audio completo, aquí

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